lunes, 31 de enero de 2011

Un vestido sin lunares de colores

Cuando me preguntan "¿de qué color será tu vestido?" siento que es una pregunta ofensiva (admito que soy una exagerada hasta el drama); tampoco es que me crea la más puritana del mundo camino a la canonización, pero, por mi parte, sabiendo como hemos llevado la relación con H, con respecto a esperar al matrimonio y siendo público que no convivimos, entonces pienso que lo obvio es que quiera mi vestido blanco.

No me da el tiempo ni las ganas de ir diciéndole a la gente "con H hemos esperado hasta el matrimonio..." por dos motivos, uno porque sé que muchos no me creerían y otro, porque al fin y al cabo qué les importa. Sé que es difícil de creer que tengamos 6 largos años de relación y que sigamos esperando, pero el hecho de saber que existe una diferencia entre "ser esposos" y "ser eanmorados" hace que sea más emocionante llegar a una nueva etapa.

Mi vestido quiero que sea blanco, hasta quería que mi bouquet sea solo blanco... pero luego ya pensé que demasiada blancura empalaga y faltará algo de alegría. Estoy en la búsqueda de un color alegre, estoy entre lila, rosado o salmón. Mi linda sobrina B llevará los aros y espero que el pequeñito O no se asuste y también quiera entrar con nosotros, por esa alfombra roja. De solo pensar todas las miradas puestas en mí comienzo a sonrojarme.

Tengo el vestido (un fínisimo regalo) casi listo, digo casi porque quiero cambiarle la forma de cuello y la forma de la falda. Tengo un mes para que esté listo, hoy será la prueba con la modista. Tiene que quedar lindo, y así será.