Cuando me preguntan "¿de qué color será tu vestido?" siento que es una pregunta ofensiva (admito que soy una exagerada hasta el drama); tampoco es que me crea la más puritana del mundo camino a la canonización, pero, por mi parte, sabiendo como hemos llevado la relación con H, con respecto a esperar al matrimonio y siendo público que no convivimos, entonces pienso que lo obvio es que quiera mi vestido blanco.
No me da el tiempo ni las ganas de ir diciéndole a la gente "con H hemos esperado hasta el matrimonio..." por dos motivos, uno porque sé que muchos no me creerían y otro, porque al fin y al cabo qué les importa. Sé que es difícil de creer que tengamos 6 largos años de relación y que sigamos esperando, pero el hecho de saber que existe una diferencia entre "ser esposos" y "ser eanmorados" hace que sea más emocionante llegar a una nueva etapa.
Mi vestido quiero que sea blanco, hasta quería que mi bouquet sea solo blanco... pero luego ya pensé que demasiada blancura empalaga y faltará algo de alegría. Estoy en la búsqueda de un color alegre, estoy entre lila, rosado o salmón. Mi linda sobrina B llevará los aros y espero que el pequeñito O no se asuste y también quiera entrar con nosotros, por esa alfombra roja. De solo pensar todas las miradas puestas en mí comienzo a sonrojarme.
Tengo el vestido (un fínisimo regalo) casi listo, digo casi porque quiero cambiarle la forma de cuello y la forma de la falda. Tengo un mes para que esté listo, hoy será la prueba con la modista. Tiene que quedar lindo, y así será.
lunes, 31 de enero de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)