Me gustaría no tener que alejarme tanto tiempo, y poder escribir más sobre las cosas que me suceden y siento. Hoy dando una leída a los post anteriores puedo revivir un poco estados de ánimos y hechos que me marcaron, pero hay tantos otros que deberían estar acá y sé que si ahora los cuento no podré decir todo lo que sentí en verdad.
Haciendo un resumen, hoy (ya de madrugada) cumplo un año de casada civilmente. Una fecha especial, pero nada comparada con el matrimonio religioso con el que empezó realmente nuestra vida de pareja. Pero no puedo dejar de decir que la ceremonia del civil a pesar de ser muy corta, fue muy emocionante y mágica. Todo salió lindo, y solo podría repetir que estuve feliz, feliz, feliz, igual fue la despedida de solteros preparada por mi familia en la que mi mamá me dijo que "nunca me había visto tan contenta", recuerdo que bailé con todos, no quería dejar de saltar y celebrar... fueron días muy intensos, llenos de muchas emociones buenas y malas por parte de algunos "amigos" que no se portaron a la altura y que me decepcionaron. Podría decir que la boda me sirvió para saber quienes estaban (y estarán) siempre con nosotros en las buenas y en las malas, quienes compartían de corazón nuestra alegría y quienes no.
Ya en el matrimonio hemos descubierto muchas cosas de ambos, aunque quizás no las hemos descubierto sino que las hemos confirmado; por ejemplo ya sabía que odio la cocina, que yo soy más floja, que soy más dormilona... y otros cuantos defectos más en mi caso. La de la iniciativa soy yo, pero el que ejecuta es él. La más despilfarradora soy yo, pero aún así él confía que yo guarde el dinero (quizás por eso estoy aprendiendo a gastar menos en tonterías). En cosas de la casa ambos hacemos de todo un poco, pero no puedo dejar de mencionar que si no fuera por su impulso estaríamos viviendo en el desorden total, comiendo todos los días en la calle o cocinando puras frituras.
En resumen puedo decir que tengo un esposo maravilloso, no me puedo quejar. Es mi equilibrio perfecto, hacemos un buen equipo. Hemos tenido peleas, muchas veces muy tontas, otras algo más fregadas, pero siempre sobre temas externos a nosotros o lo que podamos manejar. Una pelea recurrente es: su familia. Es un tema difícil, sobre todo para él que ahora de casados está descubriendo cosas que antes no notó de ellos y de hecho que le debe doler. Conmigo de manera indirecta y muchas veces directa han "chocado" pero nunca demostré mi cólera con ellos sino con él y allí surgían los problemas porque él no podía respoder por cosas que ellos hacían o decían.
Prefiero no ahondar en ese tema, porque este post en un inicio lo pensé para hablar en otro tema, mucho más importante y trascendente en estos momentos en nuestras vidas.
Estas últimas semanas no me he sentido bien, porque recibí unas noticias nada bonitas del ginecólogo. Todo empezó por una consulta por un retraso en mi periodo.
Fui al médico y le indiqué que tenía 20 días de retraso. Debo resaltar que era la primera vez que iba donde un ginecólogo, antes solo una vez entré por un chequeo general y como le dije que no había tenido relaciones sexuales no me revisó, solo me hizo prueba de mamas. Con Hernán había quedado que luego de casarnos iría al ginecólogo para ver cómo iba todo. Los días y meses pasaron y recién por este retraso (teniendo en cuenta que no me sucedió antes) fui.
No quiero hacer largo este post, en el siguiente cuento la visita al ginecólogo
1 comentario:
No entiendo por qué sale esa fecha y hora. La hora real es 1.42 de la madrugada del domingo 12 de febrero.
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